miércoles, 1 de octubre de 2008

Tropic Thunder y las ganas de joder

Avisos: primero, que el siguiente texto puede contener algún spoiler, así que si no has visto la película corre al cine de una vez, yo aquí te espero cuando regreses. Segundo, que ya sé que la gente es libre de protestar y opinar lo que le salga de los huevos, por eso mismo hay blogs, y éste es el mío.

Viéndolo de cierta forma, podemos fácilmente pensar que el cine vive en la actualidad una de sus mejores épocas. Cómo no, si sólo en este año con The Dark Knight nos dieron una cátedra ya no de adaptar comics, sino de hacer películas que pateen culos, y con Hellboy 2 nos demostraron cómo es posible plasmar en pantalla cualquier cosa que uno tenga en la cabeza. Viéndolo de cierta forma, Hollywood evoluciona para bien, si uno considera la aparición de propuestas tan originales como Be Kind Rewind, o el hecho de que las películas de guerra van prescindiendo del tan machacado sentimiento patriotero en pos de una visión más crítica de las políticas internacionales de su país. Pero ¿saben quiénes no han cambiado en lo absoluto? ¿Saben quiénes siguen haciendo acto de presencia a estas alturas en que se antoja por demás absurdo? Los ofendidos de toda la vida.

Traigo a cuento a estos mequetrefes por las muchas protestas que desató el estreno de Tropic Thunder (bautizada Una Guerra De Película por esos genios incomprendidos que se encargan de cambiar los títulos al español), lo nuevo de Ben “Cuando-no-hago-comedias-geniales-estoy-pariendo-mierdas” Stiller. La película es buenísima, y además de tener sus momentazos cómicos, critica y se burla de todo lo que es el cine gringo en estos días. La academia, productores, actores y hasta tramoyistas, para todos tiene esta obra que no deja títere con cabeza al ridiculizar esa industria que se ha venido pudriendo con el tiempo. El relato de un grupo de actores perdidos en Vietnam (o cerca de) durante la malograda filmación de una película de guerra es la mera excusa para todo esto.
Lo que hizo a las buenas conciencias poner grito en cielo fue lo siguiente: se supone que Tugg Speedman (el actor encarnado por Ben Stiller) protagonizó Simple Jack, una historia acerca de un muchacho discapacitado, la típica que siempre sale ganadora en los oscares, sin embargo ésta no lo consiguió. Entonces vemos a Kirk Lazarus (Robert Downey Jr.), explicándole a Tugg por qué su actuación no logró convencer a los críticos. Los quejosos alegan que se refiere a los discapacitados de forma muy despectiva, al llamarlos en inglés retarded (“don’t go full retarded” es la línea que suelta el personaje y que al parecer ya se volvió clásica), retrasados en español. Ello les bastó para hacer el ridículo afuera de cines con las tradicionales pancartas y frases pegadizas. Lo que no entiendo es cómo personas que se preocupan por el acontecer en la sociedad y están al pendiente de lo que consideran injusticias para señalarlas y hacerse escuchar puedan ser tan cortas de visión. Porque parece bastante obvio que la supuesta ofensa no va por ahí. O díganme, ¿qué ganaría Stiller al burlarse de los discapacitados? Sería una broma tan baja y de mal gusto que haría vomitar a los guionistas de Epic Movie. No sé como esa runfla de cretinos no pudo darse cuenta de que el objetivo de la película es reírse del negocio del cine, no de la gente. Argumentan que el discurso de Lazarus trivializa el hecho de ser discapacitado, al dar consejos de cómo ganarse un Óscar actuando como tal; mas por alguna razón esa indignación absurda no les deja ver que la crítica es para quienes han utilizado este método, y claramente cita ejemplos de actores y películas. Por lo mismo es que el término “retarded” no tiene el efecto que quieren atribuirle, ya que se refiere al trabajo de los actores, quienes hasta donde yo sé gozan plenamente de sus facultades mentales. Además el señor lo que hace es decir la pura verdad. Presten atención a la escena y verán.


¡Maldita seas, Tropic Thunder!

Volviendo a la película en sí, es altamente recomendable. Su humor me recuerda al episodio de South Park en que los niños intentan detener los siniestros planes de Spielberg y George Lucas, quienes no se cansan de remasterizar sus filmes; o el otro donde se burlan de lo que hace actualmente Rob Schneider.
El papel de Ben Stiller es de los que da gusto ver en él; va más por el estilo de Zoolander que por el de sus comedias románticas. Robert Downey Jr. está excelente y da la impresión de haberse divertido como dios manda, demostrando una vez más por qué se le tiene en tan alta estima desde hace muchos años ya. Quien parece no dar mucho es Jack Black, que aunque cumple muy bien, es rápidamente opacado por la química entre los dos primeros actores, que viene siendo enorme. Ojalá tengan la idea de repetir esta dupla en un futuro, porque da para mucho. Me agradó también ver a Jay Baruchel, joven talento que alguna vez protagonizó una de esas joyas de la televisión que cortan antes de tiempo, a saber por qué, llamada Primer Año.
Por último, si no toqué el tema de la otra polémica, la de Downey Jr. haciéndola de negro, es por que me parece aún más idiota e injustificada que la anterior. En serio déjense de cosas y aprendan a pasar un buen rato con una película que sólo busca entretener (y ganar dinero). Y no, no estoy siendo racista.

2 comentarios:

Mijel GLLV dijo...

Exacto! es perfectamente valido que existan películas que solo busquen entretener y no savlar el mundo o cambiar la forma en que piensa toda la gente que vive en el.

Tremendo post!

rogelio garza dijo...

un retardado es más inteligente que
los que protestan por algo así.

no se me antojaba la peli, pero despertaste mi curiosidad.

saludoxxx!